FIESTA DEL MIEDO AMBIENTE EN SAN SALVADOR: DE CÓMO SE DA UNA LECCIÓN “EDUCATIVA” A LAS GENERACIONES FUTURAS.
Ayer, día 22 de abril de 2010 y con motivo de la celebración del Día de la Tierra, se celebró una marcha festiva que consistía en recorrer el espacio comprendido entre la Plaza de Salvador del Mundo y Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) de San Salvador, en las inmediaciones de la casa presidencial, utilizando medios de transporte no contaminantes (bicicletas, patines, patinetes,…) o caminando.
Esta marcha en la que la gran mayoría de los participantes eran niños y niñas de colegios e institutos de San Salvador tenía como objetivo celebrar la riqueza de la madre tierra y concienciar sobre los problemas que nuestra forma de vida acarrean para ella y para nosotros, como parte de la misma. La culminación de la marcha pretendía ser la actuación de los alumnos y alumnas de varias de las escuelas y actuaciones musicales de varios grupos locales, en definitiva, la participación fundamental de los niños y niñas como herederos de nuestros actuación como adultos. Aprovechando el acto se iba a entregar en la casa presidencial una propuesta de política energética sostenible para el país por parte de la Unidad Ecológica Salvadoreña y otras organizaciones sociales del país.
Sin embargo, antes de llegar a la explanada de Centro Internacional de Ferias y Convenciones, un grupo de agentes antidisturbios (UMO) bloquearon el camino obligando a la marcha a detener su avance en plena carretera. Si bien no hubo enfrentamientos ni agresiones físicas por parte de la UMO, este bloqueo obligó a realizar las actividades a pie de calle, bajo un sol de rigor y sin tener posibilidad de acceder a agua en las inmediaciones.
Si bien, en sentido físico no hubo violencia por parte de la policía, la violencia real de este acto superó cualquier expectativa por parte de las organizaciones y colegios que organizaron el evento, una violencia ejercida hacia los niños y jóvenes del país que ven como sus derechos son reprimidos de esta forma tan humillante y vejatoria. Una demostración de fuerza y represión para dejar claro como se ejerce el poder y como hay que posicionarse ante el mismo, para demostrar quién y cómo se manda en esos, escasos, cincuenta metros que separaban la calle asfaltada y expuesta al sol de la explanada del CIFCO llena de pasto y sombra.
Si bien es cierto que se dejó pasar a una delegación hasta la casa presidencial, el trato recibido por esta y las condiciones en las que se dejó a ciclistas, patinadores y caminantes supone, de hecho, una clara muestra de represión y fuerza y, lo más triste, un claro mensaje para los niños y niñas del país acerca de la expresión de sus opiniones actuales y futuras.
Como al Papa hay que darle lo que es del Papa, es necesario señalar que por parte del gobierno se envió a un representante a constatar que la policía no había cometido ningún abuso… y es cierto que la policía no lo hizo… cumplió a rajatabla las ordenes del gobierno…
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