20 de septiembre de 2011. 05.22am. Un mensaje de móvil me despierta en medio de la noche: Zipaioak Kukutza gaztetxea desalojatzen ari dira! Mezua ireki eta laster etorri! (los zipaios están desalojando el gaztetxe de Kukutza. Pasa el mensaje y ven pronto)
Llego a toda prisa por la arteria principal de Rekalde, la calle Gordóniz, caminando sin problemas en dirección al Centro Social Okupado Kukutza III que se encontraba en peligro de desalojo desde hacía varios meses.
Me informan de camino que el barrio está tomado por varias furgonas de la Ertzaintza, dos tanquetas, vehículos empleados en rescates en la nieve y un helicóptero.
Alrededor de unas 50 ó 60 personas esperábamos, nerviosas, la entrada de la Ertzaintza en el edificio, intentando mantener conexión visual con lo que pudiera suceder dentro.
Los y las vecinas que se habían enterado del desalojo por una sirena y bengalas encendidas por las y los ocupantes de dentro del edificio, comienzan a asomarse a los balcones y las ventanas de sus casas haciendo sonar sus cacerolas vacías en apoyo y solidaridad con un espacio que lleva dando vida y color al barrio desde hace trece años.
Aproximadamente a las 06.00am comienzan a sucederse unas tres cargas policiales con el objetivo de dispersarnos y no poder seguir estableciendo un contacto cercano con los/las compañeras del interior del edificio. A dos compañeras les arrancan violentamente de las manos unas banderas naranjas con el lema Bilbo x Kukutza.
Acordonan la zona varios metros y cada vez nos encontramos más lejos de Kukutza. Hemos dejado de tener contacto visual con el edificio.
Entre las 08.00-11am llegamos a ser unas 150-200 personas en las proximidades del Centro Social.
Cada vez que intentábamos reunirnos en la plaza principal del barrio, cercana al edificio, para mostrar una resistencia activa, positiva y no violenta, la Ertzaintza cargaba contra nosotras y nosotros, incluso al intentar realizar una sentada pacífica en las inmediaciones de la plaza.
Los gritos de Kukutza aurrera, ez Gaituzue geldituko y Menos policía más cultura (Kukutza adelante y marchaos) se escuchaban por todo el barrio y la represión ejercida por parte de la policía fue respondida con algunos cruces de contenedores.
El desalojo se prolongó hasta un poco antes de las 11.00am y se saldó con identificaciones, fuertes cargas y manifestantes, vecinos y vecinas heridas; 23 personas detenidas en el interior y 8 en el exterior; compañeros y compañeras rociadas con gases lacrimógenos, magulladas y humilladas en el interior en un Rekalde que amanecía en medio de sirenas policiales, ambulancias y una represión que recordaba a otros tiempos.
Al día siguiente la esperanza inundó el barrio y alrededor de 6.000 personas acudieron a apoyar la causa manifestándose en contra de la actuación policial y a favor de la conservación del edificio que comenzó a las 17.30pm desde la Estación de Amezola en dirección al barrio entre gritos de Kukutza bizirik!, Atxilotuak askatu, Kukutza-tik ez dira pasako! (Kukutza vive, Detenidos libertad, No pasarán a Kukutza)
La manifestación marchó tranquila hacia el Centro social. La intención era dar un rodeo por el barrio y acabar en la conocida plaza con unos conciertos que había organizado la asamblea del gaztetxe. Sin embargo, aproximadamente a las 18.15pm de la tarde, la Ertzaintza retenía la cabecera de la manifestación un poco más arriba de Kukutza a medida que llegaban más furgonetas de la policía por las calles aledañas para “proteger” el edificio.
Cuando la gente, viendo que era imposible continuar, intentaba dar marcha atrás de manera tranquila y sosegada a la plaza donde se estaban organizados los conciertos, la tensión acumulada, la provocación policial y la actuación de algunas personas aisladas que tiraron dos botellas de vidrio contra la policía, la Ertzaintza comenzó a cargar.
Fue una auténtica masacre. La gente intentaba correr para resguardarse de las porras y pelotas de goma que sobrevolaban la manifestación pero era imposible.
En ese instante se producía también la salida de las niñas y niños del colegio público Gabriel Aresti que presenciaban asustadas los hechos protegidas por sus progenitores.
En ese momento, me encontraba realizando fotografías de lo que iba sucediendo junto con otras compañeras y compañeros de la prensa. El objetivo de mi cámara acabó completamente destrozado y mi tarjeta SD desapareció. A lo largo de los días pude comprobar como varias compañeras y compañeros habían sufrido daños similares, malos tratos y amenazas por ejercer su labor como corresponsales de lo que estaba sucediendo.
Las detenidas y detenidos la pasada noche comenzaron a llegar al barrio.
Mientras, era increíble observar el contraste entre la plaza, donde la gente bailaba y sonreía con la música y las calles aledañas, donde las brutales cargas policiales y la represión continuaron durante varias horas.
El jueves a las 12.30am la Asamblea convocó una concentración en la plaza de los Jardines de Albia, donde se encuentra el Juzgado de Bilbao. La jueza titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 5 paralizó el miércoles de manera cautelar el derribo del edificio, propiedad de la promotora Cabisa después de que se sucedieran los altercados policiales contra los manifestantes, atendiendo así a la demanda interpuesta por la Asociación de Vecinos de Rekalde.
A las 13.00pm la sentencia daba vía libre al al derribo del gaztetxe al conceder la licencia a los propietarios legales del inmueble.
A la tarde, decenas de personas invadían Rekalde en silencio mostrando su indignación ante la orden de derribo y el desalojo desproporcionado por parte de la policía. Todo sucedió sin altercados.
Al día siguiente, sobre las 13.00pm saltaba la alarma: Kukutza botako dute!¡Van a derribar Kukutza! Denok errekaldera!Ven a Rekalde!
Decenas de personas comenzaron a acudir a Rekalde para intentar defender Kukurtza del derribo.
Alrededor de las 16.00pm de la tarde, unas 300 personas llenaban la plaza central del barrio y algunos valientes intentaban llegar a Kukutza lanzando pintura y cemento a las máquinas que ya estaban intentando iniciar el derrumbamiento.
A partir de este momento, comenzaron a sucederse fuertes cargas policiales contra las y los manifestantes, vecinas y vecinos y todo aquel que osaba manifestar de manera pacífica su repulsa contra el derribo.
El barrio acabó en estado de sitio. Las cargas se sucedían en todos lados contra cualquiera que osase estar por él y alrededores. La gente huía despavorida intentando resguardarse de las pelotas de gomas de la Ertzaintza. Éstos, atacaban sin pudor contra las ventanas y balcones de las vecinas y vecinos que salían a defender la causa, mujeres embarazadas, niñas y niños, abuelas… Entraron en varios supermercados sacando a la gente y golpeándola, en bares, tiendas, lonjas y portales rompiéndolo todo a su paso. Incluso, varios testigos presenciaron el momento en el que algunos ertzainas entraron al ambulatorio del barrio y robaron partes médicos de las personas que habían sufrido la violencia policial durante estos días.
La iglesia se convirtió en un lugar al que comenzaban a llegar decenas de personas heridas y se montó un dispositivo sanitario improvisado.
El barrio entero ardía. La policía municipal cortó los accesos principales al mismo desde la estación de Amezola y controlaban las entradas principales de Rekalde identificando a toda persona que quisiera acercarse.
Alrededor de las 20.00h había convocada una manifestación pacífica para protestar por el derribo del edificio, que seguía sucediéndose ante la desesperación y las lágrimas de algunas vecinas y vecinos. Sin embargo, cada vez que la gente comenzaba a caminar desde la estación de Amezola al barrio, la Ertzaintza cargaba duramente ante el miedo y el asombro de varias madres y padres que se encontraban junto a sus hijas e hijos en un parque cercano. La policía municipal se negó a dar cobertura ni protección a la marcha a pesar de estar legalizada.
Ante este hecho, la asamblea llamó a una concentración enfrente del ayuntamiento, en el centro de la ciudad. Sobre las 09.15pm había alrededor de 300-400 personas protestando pacíficamente a las puertas del ayuntamiento y la Ertzaintza amenazaba hasta que comenzó a cargar violentamente comenzando así una batalla campal que se extendió por todo el centro de la ciudad que fue respondida con más contenedores quemados y se alargó hasta las 05.00am con la detención de unas treinta personas y decenas de heridas a las que se les imputa desobediencia civil, desacato a la autoridad y alteración del orden público.
El panorama general era desesperanzador: una persona herida en las inmediaciones del metro al intentar refugiarse de las fuertes cargas policiales que se sucedían sin parar en tiendas, portales, bares; otras miles identificadas y duramente golpeadas; vecinos y vecinas amenazadas y vejadas por refugiar a gente en sus casas… Mientras, en Rekalde, Kukutza continuaba derribándose. En medio de los escombros las bicicletas que esperaban ser transportadas para ayudar a las niñas y niños del Sáhara eran enterradas.
El sábado 23, Rekalde se levantaba entre una multitud de vecinas y vecinos que no habían podido dormir a consecuencia del derribo, que había estado sucediéndose durante toda la noche y que dejaba la imagen de una Kukutza medio derrumbada pero llena de color haciendo honor a su canción: taupada bakoitzaz koloreztatuz zuri beltza (con cada latido pintando el blanco y el negro)
A las 20.30pm una concentración silenciosa se sucedió sin incidentes a pesar de las continuas amenazas de la Ertzaintza. La tensión entre las y los manifestantes, acumulada durante todos estos días era muy grande y la policía aprovechó para intimidar y provocar a su antojo. Además, se sucedieron nuevamente algunas fuertes cargas en los alrededores del barrio.
El resumen general, la transformación de un espacio cultural, abierto, plural y autogestionado con un gran apoyo popular en un espacio bélico donde brindó el terror durante cinco intensos y largos días.
Miedo, rabia e impotencia por la actuación de unos políticos que defienden los intereses privados por encima de lo social, por unos medios de comunicación al servicio del poder que silenciaron los hechos y los manipularon a su antojo, por la pérdida de una fábrica de sueños que había estado en pie durante trece largos años al servicio del pueblo.
Lo que no saben es que en Rekalde, Kukutza IV ya ha florecido.
Fotogalerias en: ekinclik.org
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Esquerrik asko desde Euskal Herria!Es muy emocionante saber que hay gente, como vosotros, que os esforzáis para sacar la verdad de los hechos. Muy buen trabajo de vuestra compañera!